La educación afectivo-sexual consiste en enseñar a los hijos a amar y a ser amados, ya que esta capacidad es clave para su felicidad. La familia es el lugar principal donde se aprende, aunque muchas veces los padres tienen dificultades para hablar de estos temas porque no recibieron esa educación. La educación afectivo-sexual empieza desde los primeros años de vida, a través del afecto, el apego y la forma en que los padres responden a las preguntas y necesidades de los niños.